Suponer

“Dos monjes que eran hermanos vivían juntos. El más joven de ellos tenía un sólo ojo. Una noche un monje viajero tocó la puerta pidiendo posada. Abrió el hermano mayor quien con amabilidad le dijo “Con gusto te recibimos en nuestra humilde casa, sin embargo nuestra costumbre dice que primero es necesario que tengas una discusión silenciosa con mi hermano.” El viajero accedió, entró para pasar la noche y fue guiado al sitio donde se llevaría a cabo la discusión.

Un rato más tarde, el huésped buscó al hermano mayor y le dijo, “Gracias por tu amable hospitalidad, pero tu hermano ganó la discusión, de manera que debo seguir mi camino.” “Un momento – dijo el monje -, antes de irte, por favor dime cuál fue el tema de la discusión.”

“Bueno, -dijo el viajero-, primero sostuve un dedo en el aire significando que lo importante era estar consciente, a lo que tu hermano respondió luego con dos dedos en el aire que representaban estar consciente y actuar correctamente –A esto yo respondí mostrando tres dedos  queriendo significar estar consciente, actuar correctamente y en comunidad. Ese fue el momento cuando el hizo un puño con su mano indicando que todo es uno. Eso era todo lo que se necesitaba resolver, de manera que debo seguir mi camino.” Y el viajero se fue.

Instantes  más tarde el hermano menor entró como una tromba en el cuarto gritando “¿Dónde está ese idiota, atrevido? ¡Lo voy a golpear y a botar de esta casa!”. “Por favor, cálmate, dime qué pasó. ”,  le dijo el hermano mayor intrigado por su actitud.

“Bueno, dado que era nuestro huésped le dejé que empezara la conversación. ¿Sabes qué hizo? ¡De inmediato empezó a insultarme! Levantó un dedo en el aire, indicando que yo sólo tenía un ojo! En respuesta, yo de manera cortes, tomando en cuenta que era nuestro huésped, levanté dos dedos al aire reconociéndole sus dos ojos. El me insultó de nuevo levantando tres dedos, queriendo decir que si, quizá, pero que de todas formas sólo teníamos tres ojos entre los dos. Ese fue el momento cuando perdí la paciencia y le mostré mi puño y te juro que le iba a dar la paliza de su vida por ser tan grosero y atrevido. Y allí fue cuando salió corriendo, el muy cobarde.”

 

Suponemos

¿Cuál creen es la palabra clave en este tipo de desencuentro que se repite tanto en nuestras vidas? Yo creo que la palabra es suponer. Suponemos muchas cosas, al igual que el monje de nuestra historia.

Suponemos con frecuencia que nuestra pareja va a actuar de una manera determinada y nos sentimos dolidos cuando eso no ocurre. Suponemos que la gente está pendiente y consciente de lo que nos atormenta internamente, y cuando no actúan como suponemos debían hacerlo nos ofendemos. Hasta suponemos que no habrá tráfico y llegamos tarde a nuestros compromisos,

Y suponemos, porque tenemos historias en nuestra mente, en nuestros corazones y eso es lo que estamos escuchando constantemente, a eso es a lo que le estamos poniendo atención. Suponemos que los demás también están atentos a nuestras historias, porque eso es lo que nos identifica. Suponemos que el mundo gira alrededor de nosotros y empezamos a tomarnos todo de manera personal. También suponemos cosas sobre los demás, y eso nos lleva a perder nuestra estabilidad porque en realidad nunca podremos ser capaces de conocer lo que otros piensan o esperan de nosotros.

 

No es personal

Sin embargo, no es una suposición decir que todos queremos ser felices, todos queremos buenas relaciones, comprensión, reconocimiento, todas necesidades muy humanas. El gran maestro Don Miguel Ruiz nos ofrece un camino hacia el logro de estos deseos, son los sabios principios de su gran libro “Los Cuatro Acuerdos” “No tomarnos nada de manera personal” y “No Suponer”.

Hay muchas maneras como la meditación nos ayuda a poner en práctica, los sabios consejos de Don Miguel Ruíz:

Cuando meditamos, poco a poco empezamos reconocer las historias que nos han definido hasta el momento, también empezamos a desarrollar la capacidad de escuchar y observar sin juzgar, lo que nos ayuda a no tomarnos las cosas de manera personal.

Cuando meditamos empezamos a familiarizarnos con el desapego, esa práctica que nos aleja del constante suponer.

La meditación nos ayuda a abrirnos, a aceptar de manera más positiva las distintas circunstancias de la vida, sin aferrarnos a lo conocido, a lo familiar, a lo que nos lleva a suponer.

Como ven, nos ayuda mucho incorporar en nuestras vidas la sanadora práctica de la meditación.

Mediten, les hace bien.

Comentarios

  1. Araxi Yuletian  enero 30, 2017

    muchas gracias.muy buena reflexion.

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    • Regina Velasquez  enero 31, 2017

      Gracias Araxi, me alegra que encuentres valor en la reflexión. Namaste

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  2. Rosana  enero 31, 2017

    POr eso cuando alguien me dice Suponiendo, yo le respondo: mejor supongando…

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    • Regina Velasquez  enero 31, 2017

      Muy buena esa Rosana. Cariños

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  3. Allexis  enero 31, 2017

    Ese es el detalle! Quien su…pone, justamente està «poniendo» lo que no es.
    Muy hermosa reflexiòn.
    Gracias Regina, por compartir!

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