Venciendo Viejos Hábitos

La mayor parte del tiempo lo que nos ocupa es conocido, es lo que nos define. Cumplimos con rutinas de una manera tan fiel que dejamos de ser conscientes de lo que hacemos, de cómo y por qué lo hacemos. Nos volvemos autómatas incluso en nuestros pensamientos, en nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestras reacciones. Estamos bravos, gritamos; tristes, lloramos, etc. Simplemente nos “acostumbramos”, nos parece natural y con increíble fidelidad  entretenemos pensamientos desagradables que nos hacen sufrir y sin embargo los repetimos una y otra y otra vez.

 

Somos Expertos

Nuestros hábitos se forman de la repetición constante, y de esta manera todos, poco a poco nos convertimos en expertos. Expertos en infelicidad, expertos en rabia, expertos en tristeza. Esa experiencia, esa experticia domina la mente, se convierte en nuestra respuesta automática ante las distintas circunstancias de la vida y terminamos no sabiendo si estamos usando nuestra mente o está ella usándonos a nosotros.

A la mente, al ego le gusta lo familiar, lo esperado, los patrones habituales, sólo funciona así y cuando se enfrenta a lo nuevo se incapacita. Por consiguiente podemos decir que una manera de detener la mente, de retomar el control es sorprendiéndola con algo nuevo.

 

¡Sorpresa!

Y esta es precisamente la técnica que quiero compartir hoy, romper la rutina de la mente, algo aparentemente sencillo pero que nos va a permitir darle un descanso a la mente, y disfrutar de momentos de descanso, dentro de nuestra vida tan ocupada, Cuando te encuentres cayendo en el viejo hábito, sólo haz lo opuesto, inmediatamente, no esperes.

Por ejemplo, si tu hábito es estar bravo, cuando veas llegar la rabia, haz lo opuesto, se feliz. Por ejemplo baila, si baila, deja que la danza sea un poco rabiosa al principio, y lo va  a ser, estás bravo, no puedes estar feliz de repente! Así que empieza a bailar con rabia y la danza desviará esa emoción porque incorporaste algo nuevo que intriga a la mente. Dale a esa energía una salida diferente, ¡Necesita una salida! El objetivo es no caer en el viejo hueco, sino canalizar la energía en una nueva dirección.

¿La tristeza es lo que te agobia? Haz algo. Toma una larga caminata, o párate debajo de la ducha y observa la tristeza desaparecer de tu cuerpo, siente como el sudor y la tensión salen de tu cuerpo . Siente tu cuerpo. Trata de poner a la mente en una situación tal que no sea capaz de funcionar de la manera habitual.

¿Quién podía pensar que bailar con rabia podía llevarnos a momentos meditativos? La novedad acalla la mente y llegamos a la serenidad de la meditación.

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