Mi energía te afecta, tu energía me afecta

Vamos a hacer uso de la imaginación por tan solo unos instantes. Vamos a imaginarnos una superficie de agua muy calmada, como un espejo, en la que dejamos caer una piedra. Observando lo que sucede en nuestra mente o en nuestro recuerdo veremos que alrededor del punto donde cayó la piedra, alrededor del origen, se van creando círculos que van creciendo y creciendo y expandiéndose hasta que perdemos el sentido de su alcance. Llamamos a esos círculos que crecen, ondas. Hemos escuchado de la “onda expansiva” que es el alcance invisible de una emisión de energía, sonora o de movimiento.

Quisiera que usáramos esta imagen para traer a nuestra consciencia que todos y cada uno de nosotros somos como esa piedra, un centro que genera energía, que genera ondas que se expanden libremente; que nos demos cuenta de que en cada momento, con nuestras acciones, con nuestras palabras, con nuestros pensamientos y deseos estamos creando una vibración que lleva consigo la misma calidad de energía que estamos generando y que afecta a todos y a todo lo que nos rodea, que estamos creando “ondas expansivas”. Este es un hecho real, científicamente comprobado, poderoso, tiene la capacidad de ser transformador de ayudar o de ser dañino y destructor y sólo depende de la intención, de la calidad y uso que le demos a nuestra energía.

No es de extrañar que todas las grandes tradiciones espirituales Cristianismo, Judaísmo, Budismo, Hinduismo enseñan la importancia de ser conscientes de nuestras palabras, de poner atención a nuestros actos, porque los efectos son ilimitados e impredecibles. Si queremos expresarlo desde un punto de vista no religioso ni espiritual, podemos por ejemplo revisar experimentos como los del Dr. Masaru Emoto quien ha captado en fotografías de una belleza única el efecto que sobre las moléculas de agua, tienen los pensamientos, palabras e intenciones. El Dr. Emoto encontró que dirigiendo palabras de amor, compasión, respeto a muestras de agua, ésta forma cristales hermosos en el momento de congelarse. Si por el contrario las palabras y pensamientos dirigidos al agua son negativos, de odio, rabia, desprecio, lo que se forma son cristales deformes, incompletos y caóticos. Sabemos que nuestro cuerpo tiene un altísimo porcentaje de agua, por lo que no es difícil imaginar o entender que estamos sujetos al mismo efecto que se ha comprobado en las moléculas aisladas.

¿Alguna vez han escuchado, dicho o pensado frases como “Palabras hirientes”, “Mirada asesina”, “Presencia desagradable”, “Emanaba odio”, “Sensación de paz”, “Me llegó al corazón”?. Obviamente, cuando nos expresamos de esa manera estamos refiriéndonos a algo que no podemos ver ni tocar pero que es real, estamos hablando de energía, de vibraciones que son emitidas por alguien y que llegan a todas partes. Hacernos conscientes de esta realidad, de este constante intercambio de energía es de vital importancia por las consecuencias en nuestro cuerpo, mente y espíritu en otras palabras, por las consecuencias en nuestra vida.

¿Qué podemos hacer?

Poner atención a nuestra vibración. Recibimos lo que damos, lo que vibramos. Si nos dirigimos a la gente con rabia, eso es lo que recibimos de vuelta, si somos irrespetuosos, groseros y falsos, es eso lo que fluirá hacia nosotros. Es cierto, no todos los días estamos en paz, dispuestos a compartir sólo lo bueno; de todas maneras e incluso con más razón, debemos ser conscientes, observar nuestra energía y antes de actuar permitir que las emociones turbulentas, exacerbadas, pasen a través de nosotros, reconocerlas y dejarlas ir. Una vez que la calma ha regresado, cuando nos sentimos más serenos y relajados, entonces podemos actuar, hablar, razonar. La intención siempre debe ser que nuestra comunicación esté marcada por la claridad y el respeto.

Ponernos en contacto con nuestro corazón. Nuestro corazón es sabio y tiene todas las respuestas. No tenemos que hacer grandes cosas, actos heroicos ni sacrificios; ser amorosos, compasivos, atentos, estar presentes, eso es lo que hará la diferencia. Puede que no podamos cambiar el mundo, pero podemos hacer una gran diferencia en donde estamos, porque no existe lo que se pueda llamar un simple acto de compasión o un acto de servicio sin consecuencias.

Responsabilizarnos por nuestros pensamientos, deseos, palabras y acciones, sólo por los nuestros, no podemos controlar ni tratar de manipular las acciones y emociones de los demás, estar atentos a los nuestros es suficiente tarea y responsabilidad.

¿Qué podemos hacer hoy, en este momento para elevar nuestra vibración y la de los que nos rodean? Podemos empezar por hacer una pausa, mirar a nuestro alrededor, mirar dentro de nosotros y agradecer todas las bendiciones que sin pedir recibimos cada día. Nuestra vibración se elevará y lo vamos a notar.

Proponte ser origen de amor y comprensión, permite que en tu corazón y tu mente florezcan todas esas cualidades que forman parte de tu ser y comunícalas amorosamente, generosamente.

 

https://www.youtube.com/watch?v=EIOx7i7MkY8

Este es uno de los cientos de videos con información sobre los “Experimentos del Agua” del Dr. Masaru Emoto que mencioné arriba en el texto. El Dr. Emoto sometió diversas muestras de agua a palabras habladas, palabras escritas, fotografías, videos, música. Después de esto cristalizó el agua y con una metodología de su invención procedió a fotografiar los cristales en el momento de su formación. La respuesta fue majestuosa y está recogida en los libros y testimonios del Dr. Emoto.

Estos resultados han sido reproducidos múltiples veces por distintos científicos y gente común. En cada oportunidad revelan la conexión sorprendente que existe entre el pensamiento humano, la intención y la palabra escrita o hablada y la materia, en este caso el agua.

En el video se muestran en sucesión los cristales resultantes de la exposición del agua a palabras como “Amor”, “Gracias”, “Amor y Aprecio”, “Felicidad”, “Verdad”. También agua de una lago y una represa antes y después de ofrecer una oración por el agua. Es impresionante observar las diferencias entre las muestras de agua a las cuales se le mencionó “Madre Teresa” , “Alma”, “Agradecimiento” , “Agua Santa”, “Paz”, y las muestras ante las cuales se expresaron palabras como “Me enfermas, te voy a matar”, “Adolph Hitler, “Demonio”, “Rabia”.

De igual manera, la música a la cual se expone el agua afecta los cristales que se forman. Es hermoso el efecto de la Pastoral de Beethoven y del clásico “Amazing Grace”.

Si los pensamientos, las palabras pueden hacerle esto al agua, imagínense lo que nos hacemos a nosotros mismos y a los demás.

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Comentarios

  1. Carmen Teran  abril 29, 2015

    Maravilloso Regina. Gracias miles

    • Regina Velasquez  mayo 31, 2015

      Hola Carmen,

      M’Gracias por tus palabras, me alegra mucho que te haya gustado el artículo.

      Namaste,

      Regina

  2. Gaby  abril 29, 2015

    Gracias Regina. Cada día se aprende más, agradecida a ti, al Dr. Emoto y a todos los que nos dan su conocimiento o sabiduría. Gracias, gracias gracias.

  3. Myriam Madariaga  junio 1, 2015

    Mil gracias Regina, me ha dado mucha luz para empezar a cambiar mi vida.

    • Regina Velasquez  junio 1, 2015

      Hola Myriam,
      Me alegra mucho que mis reflexiones y comentarios te hayan inspirado. Es un hermoso camino el que transitamos cuando decidimos trabajar en traer bienestar, felicidad y brillo interior a nuestras vidas. Te deseo mucha luz en tu camino.
      Namaste,

      Regina