¡Vamos a Relajarnos!

Vivimos tiempos de inmenso estrés emocional. Ese estrés produce manifestaciones obvias que lamentablemente se están haciendo cada vez más familiares, ya que con una frecuencia e intensidad preocupantes sentimos nerviosismo, temor, angustia y se apoderan de nosotros la desesperación y la intolerancia. El estrés también produce otras manifestaciones no tan obvias pero igualmente perjudiciales, causadas estas por la estimulación de una parte de nuestro sistema nervioso –el simpático– el cual genera una serie de respuestas físicas: el pulso se acelera, sudamos, nuestros músculos se tensan y duelen y nuestra respiración se hace rápida y superficial; todas manifestaciones de nuestra respuesta natural al estrés, todas diseñadas para dispararse eventualmente, no de manera permanente como nos está ocurriendo.

Demasiado “Simpático”

Tenemos ya mucho tiempo acumulando estrés y seguimos… Como consecuencia el sistema nervioso simpático está sobre estimulado y esto crea un desbalance que puede tener efectos negativos en nuestra salud: inflamación, presión sanguínea alta, problemas digestivos y dolor muscular para nombrar sólo algunos.

¿Con qué respiras?

Vamos a observar con más detenimiento la manera como se altera y afecta nuestra respiración, esa función vital en cada instante de nuestra existencia. Cuando respiramos de manera rápida y superficial, sentimos la respiración en el pecho y es una respiración ineficiente. Estamos diseñados para que el mayor flujo de sangre ocurra en la parte baja de los pulmones y cuando estamos respirando con el pecho, el área baja de los pulmones tiene una expansión limitada, disminuyendo la transferencia de oxígeno a la sangre lo que trae como consecuencia una irrigación pobre de los tejidos, una irrigación pobre de los órganos, un funcionamiento deficiente de nuestros sistemas.

Invitando al “Parasimpático”

Cuando practicamos la respiración consciente podemos estimular directamente la parte del sistema nervioso que controla la relajación –el parasimpático-. Nuestros cuerpos saben hacer esto de manera natural, es lo que hacemos en esos momentos cuando tomamos una respiración profunda o cuando suspiramos….ahhhhh. En esos momentos estamos dejando escapar el estrés y se siente bien porque somos capaces de experimentar la relajación que ocurre.

Vamos a relajarnos

Para combatir el estrés de una manera efectiva necesitamos activar la respuesta de relajación natural del cuerpo. La respuesta de relajación fue descubierta y bautizada así por el Dr. Herbert Benson quien la describe como un estado físico de descanso profundo que cambia las respuestas físicas y emocionales ante el estrés (baja el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, el ritmo de respiración y la tensión muscular). Es importante tener presente que la respuesta de relajación no es lo que ocurre cuando nos tiramos en un sofá o cuando dormimos, la respuestas de relajación es un proceso metal activo que da como resultado un cuerpo relajado, calmado y enfocado.

Respirando Conscientemente

He compartido ya varios ejercicios de respiración y nuevamente va a ser mi recomendación para activar esta respuesta de relajación tan beneficiosa y necesaria en estos momentos. La respiración consciente es una herramienta excelente para facilitar un cambio positivo, es sencillamente PODEROSA, es el método que brinda resultados infalibles en todas las personas.

Hoy quiero compartir una técnica muy sencilla que utiliza visualización y respiración profunda y que nos permite activar la respuesta de relajación

 

Relajación Exprés A Domicilio (READ)

Decidí bautizarla así porque es muy efectiva para disparar la respuesta de relajación (Relajación); es muy rápida, toma menos de 1 minuto (Exprés); sólo necesitas tu cuerpo y la puedes hacer en cualquier lugar y momento del día (A Domicilio).

Puedes realizar este ejercicio sentado o de pie, sólo asegúrate de sentirte firme, con la planta de los pies descansando cómodamente sobre el piso. Empieza sonriendo internamente, sonríe también con labios y ojos. Deja ir la tensión de tus hombros, haz el movimiento y visualiza como tus hombros se alejan de tus orejas; esta liberación de estrés es muy poderosa porque es en los hombros donde con más frecuencia acumulamos tensión muscular y cuando nos hacemos conscientes de nuestra tensión, empezamos a liberarla.

Ahora enfócate en tu respiración, inhala por la nariz a la cuenta de dos y exhala también en dos. Has una pausa, inhala nuevamente y a medida que el aire entra lentamente por tus fosas nasales, visualiza la planta de tus pies y empieza a sentir el aire tibio y amoroso de la tierra subiendo por tus piernas, llenando tu abdomen –permite que se expanda- y finalmente llenando tus pulmones, expandiéndolos. Demora 4 segundos en esta inhalación, luego has una pausa y al exhalar siente ese mismo aire caliente y amoroso bajando ahora más lentamente; siente como tus músculos se van relajando a medida que el aire caliente desciende hasta que llega de nuevo a tus pies y visualiza como sale a través de ellos. Demora 8 segundos para exhalar y luego descansa en la relajación un par de segundos mas. Continúa enfocada en tu respiración, inhala a la cuenta de dos, exhala a la cuenta de dos, inhala nuevamente y exhala, ahhhh y deja ir toda la tensión.

Abre lentamente los ojos. Mmmm, se siente bien,

Repite este ejercicio en cualquier momento del día que te quieras sentir sereno y relajado. Si lo deseas y tienes tiempo puedes realizar dos o tres ciclos inhalando a la cuenta de 4, pausa, exhalando a la cuenta de 8, todo esto mientras sientes y visualizas el recorrido del aire caliente desde tus pies hasta tu pecho y de regreso. Recuerda siempre disfrutar de la relajación por un par de segundos mas al terminar, antes de incorporarte a la actividad.

Regálate una pausa, abre esa puerta y deja entrar la serenidad.

Namaste

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Comentarios

  1. Rosangelica  abril 14, 2016

    Namaste, sencillamente espectacular! !!!Gracias.

    responder

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