Meditación Caminando

Caminar, al igual que respirar, son procesos que podemos realizar
de manera consciente o de manera inconsciente
y es precisamente el poner atención al proceso de caminar
lo que lo va a convertir en una meditación. 

Los lectores de este blog están acostumbrados a mi invitación constante a meditar, a incorporar en sus vidas esta práctica que es antigua y universal, y al mismo tiempo nueva y distinta cada vez que la hacemos.

Hay muchas maneras de meditar, la mejor técnica es la que cada quien, basado en su experiencia personal, reconoce como la que le brinda un espacio de conexión interior, que le brinda una vivencia de serenidad y que da como resultado cambios positivos en sus vidas.

No puedo estar quieta

A pesar de que la imagen más familiar de la meditación es la de una persona sentada con las piernas cruzadas en lo que se conoce como posición de loto, también es cierto que podemos meditar sentados en una silla, caminando, acostados o incluso estando parados. Hoy me quiero dirigir especialmente a esas personas que encuentran difícil sentarse quietas, en silencio, por unos minutos, para ellas es ideal la meditación caminando.

Ya he compartido anteriormente enseñanzas del gran maestro vietnamita Thich Nhat Hanh. Voy a dejar que sea él, famoso por sus meditaciones caminando, quien nos hable por unos momentos sobre esta técnica de meditación. Nos dice Thay:

“El propósito de la meditación caminando es en si meditar caminando. Lo importante es ir, no llegar. La meditación caminando no es un medio para lograr un fin, es el fin, el objetivo. Cada paso es vida, cada paso es paz y dicha. Es por eso que no tenemos que apurarnos, es por eso que debemos ir más despacio. Parece que avanzamos, pero no vamos a ninguna parte, no estamos llamados por un objetivo, por lo tanto sonreímos mientras caminamos. “

Una práctica muy sencilla

Las instrucciones para la meditación caminando son muy simples y hacen hincapié precisamente en eso, en la sencillez de la práctica:

Por supuesto, el lugar para meditar caminando puede ser cualquiera, sin embargo es preferible un lugar agradable y que ofrezca un ambiente sereno y seguro.

Empezamos caminando de frente, con dignidad, calma y comodidad, conscientes de cada paso. Una vez hayamos establecido un ritmo cómodo llevamos nuestra atención a nuestro cuerpo y una vez que nos sintamos conectados con él, llevamos entonces la atención a las piernas y a los pies, enfocándonos en la alternancia del movimiento de nuestro caminar.

Con la atención en las piernas, empezamos a sentir e identificar las sensaciones que nos brinda cada paso. Sentimos cuando levantamos  los pies, sentimos el movimiento de la pierna cuando se extiende y desplaza hacia adelante y sentimos cuando el pie hace contacto con el piso.

Es cuestión de experimentar, ver como se siente. Con seguridad y con frecuencia la mente va a distraerse de nuestro propósito de enfocarnos en el proceso de caminar, cuando esto ocurre nuestra respuesta debe ser regresar, amable y suavemente nuestra atención a las sensaciones del cuerpo, de las piernas y de los pies. Cuando logramos identificar un ritmo en nuestros pasos, nos resulta más fácil mantener la conciencia de nuestra práctica.

Por supuesto existen muchos estilos de meditación caminando, provenientes de las distintas tradiciones o escuelas de meditación; varían en detalles de la técnica, pero todos tienen en común la atención a lo que sucede en nuestro cuerpo, al movimiento consciente y a la calma. Los invito a hacer un breve recorrido aquí

Meditar al caminar, caminar para meditar

Cuando caminamos para meditar no vamos a ningún lado, no estamos haciendo ejercicio, no estamos conociendo ni observando el paisaje, no buscamos un lugar, no estamos alejándonos de nada ni estamos caminando hacia un destino, estamos meditando. 

A este hecho, a esta condición se contrapone la realidad de que estamos acostumbrados cada vez mas a justificar la utilidad de nuestras acciones, cada acción tiene o debe tener un objetivo, un fin, por eso considero que la parte más importante y también la más difícil de internalizar es la de que “La meditación caminando no es un medio para lograr un fin” . 

El Secreto

De nuevo comparto palabras de Thich Nhat Hanh, llenas de su sabiduría y sencillez:

“Camina de manera que tus huellas dejen sólo las marcas de una alegría serena y libertad total. Para hacer esto debes aprender a dejar ir, – dejar ir las penas, dejar ir tus preocupaciones. Ese es el secreto de la meditación caminando.”

Agradezcamos y aprovechemos que compartimos ese secreto, que podemos beneficiarnos de esta práctica, de la paz, la libertad interior y la felicidad que empiezan a asomarse en nuestras vidas cuando dejamos ir los temores, las preocupaciones y simplemente nos dedicamos por unos momentos a caminar con nuestra atención solamente dedicada a nuestros pasos.

Finalmente los dejo con una sugerencia: convertir en oportunidad de práctica de este tipo de meditación ciertas rutas que caminamos con frecuencia como puede ser el tramo desde el estacionamiento hasta la oficina, o hacia el supermercado o al salón de clases.  Esos breves minutos de meditación caminando tienen el potencial de brindarnos calma, foco, claridad y serenidad, siempre bienvenidas para iniciar y propiciar un exitoso y agradable día de trabajo.

Medita, te hace bien.

“Tenemos tendencia a correr hacia el futuro para buscar la felicidad. La práctica de la plena consciencia nos ayuda a detenernos y dejar de correr y poder ver que todo lo que hemos estado buscando está aquí”.
Thich Nhat Hanh

Comentarios

  1. Mary espejel  abril 15, 2017

    Me encantó.

    responder

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